
Tras una temporada 2008/2009 en la que los títulos quedaron golpeando la puerta (2º en la Premier League y eliminado en cuartos de final tras una épica serie frente al Chelsea), parecía que esta sería la temporada para que el Liverpool diera el golpe definitivo, sobre todo a nivel doméstico. La oleada de victorias en el tramo final de la pasada campaña, la mayoría por goleada, engordaban la idea. La base entorno al once titular parecía estar clara, con dos figuras sobresalientes (Gerrard y Torres) y jugadores complementarios que empujaban desde atrás para que los cracks exploten todo su potencial. Sólo faltaba reforzar algunas piezas en el equipo para obtener mayor prestigio y así no caer en los errores del campeonato pasado, que dejó escapar perdiendo puntos con equipos muy limitados. Sin embargo, en la antesala al inicio de esta campaña, la dirigencia de los reds (que atraviesa un momento económico sencible) optó por estirar (en un acto sumamente valorable y coherente) el contrato de sus dos máximas figuras. Pero dejó ir al equilibrio en el mediocampo, Xabi Alonso (Real Madrid) y los refuerzos de jerarquía nunca llegaron. A

esto se le sumó el fastidio de Javier Mascherano, quien anhelaba un traspaso al Barcelona, y las cosas no comenzaron para nada bien. Y siguieron aún peor, hasta el día de la fecha, en el que el Liverpool no pudo vulnerar como local al débil Birmingham (2-2) y el sueño de obtener el campeonato inglés aparece cada vez más lejano en el horizonte. Con la eliminación de la Champions League a la vuelta de la esquina, los objetivos para los dirigidos por Rafa Benítez planteados al inicio de la temporada parecen haber quedado en el olvido. Va a ser difícil observar los choques mano a mano del torneo más importante a nivel de clubes con uno de sus principales animadores fuera. El panorama para la insitución más laureada de Gran Bretaña se presenta muy gris. El Liverpool aparece prácticamente sin chances en ninguna competición, su técnico es cuestionado y sus máximas estrellas (sino acarrean lesiones) ya no reciben el apoyo futbolístico de sus compañeros. La marea roja deberá recurrir urgente al mercado invernal para sanar un comienzo de temporada muy gris y volver a ser la fortaleza de equipo al que todos respetaban.
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